Imagínese en su refugio al aire libre, acurrucado en nuestro acogedor sofá de una plaza, elaborado con esmero a partir de madera de teca recuperada y complementado con un mullido cojín. Es una mezcla perfecta de estilo, comodidad y conciencia ecológica, que le ofrece el entorno ideal para disfrutar de la belleza de la naturaleza.
La madera de teca siempre varía en tono, color y vetas. Cada pieza presenta sutiles imperfecciones y variaciones tonales como discretas señales de su carácter único. El sol platea la madera con el tiempo; el aceite preserva su calidez dorada para siempre.